Un proceso que dura toda la vida

13.02.2024

"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del SEÑOR, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el ESPÍRITU del SEÑOR" (2° carta a los Corintios 3.18).

  Todos los creyentes en JESÚS, necesitamos depender del SEÑOR en todo momento (Juan 15.5); y es por eso, que nos acercamos a nuestro PADRE Celestial (en oración), para que nos ayude a parecernos cada vez más a ÉL. Por otra parte, también es el deseo del SEÑOR querer transformarnos y hacernos más como CRISTO.

  El ESPÍRITU SANTO y las Escrituras, que no pueden actuar por separado, son las herramientas necesarias que nos guiarán por el camino verdadero, moldeando nuestros pensamientos y actitudes, para que de esta manera reflejemos a CRISTO. Además, el SEÑOR también puede utilizar a nuestros hermanos en la fe, que siendo guiados por el ESPÍRITU SANTO y la Palabra de DIOS, nos animarán y orientarán en nuestro caminar con el SEÑOR.

  Como creyentes en CRISTO JESÚS, nos hemos "despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno" (Colosenses 3.9b-10). Es por eso, que necesitamos estar alertas y dispuestos a escuchar la voz de DIOS siempre, pues esto de ser transformados a la imagen de JESÚS, es un proceso que dura toda la vida.

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