¿Dónde ponemos la mirada?

07.01.2024

"Puestos los ojos en JESÚS, el Autor y Consumador de la fe" (Hebreos 12.2a).

  El cuerpo humano necesita alimento para tener energía; y si dejamos de alimentarnos, perderemos esa energía y caeremos en un deterioro físico y mental. Este principio también se aplica a nuestra vida espiritual y cuando el deterioro comienza, nos volvemos vulnerables. Comenzamos a sentir cansancio y desgano o desaliento; dejamos de interesarnos en aquello que vale la pena. Ese deterioro hace que nos volvamos desinteresados y fríos en los caminos del SEÑOR, y puede llevarnos a un final catastrófico; no solo en esta vida, sino que también puede traer consecuencias eternas muy malas. Sin embargo, siempre se puede volver a Aquel que nos ama con Amor Eterno (Jeremías 31.3).

  El creyente en CRISTO puede llegar a enfriarse, y esto sucede cuando la persona deja de acercarse a DIOS en oración y deja de leer Su bendita Palabra; también, ese enfriamiento comienza a suceder cuando ponemos la mirada en las cosas terrenales y quitamos la vista de las cosas celestiales (Colosenses 3.1-3). Y cuando la mirada está centrada en aquello que es ajeno al SEÑOR, la duda toma lugar y se apodera de nosotros, provocando que nos separemos de nuestro buen DIOS y Su perfecta voluntad.

  Alejarse de DIOS es muy fácil y no requiere ningún esfuerzo, ya que lo único que hay que hacer, es dejar de escuchar a DIOS. Sin embargo, mantenerse en el buen camino exige mucha energía y esa energía solo puede ser provista por el SEÑOR (Filipenses 2.12-13).

  Alimentar nuestra vida espiritual es fundamental, para poder estar animados y fortalecidos en los caminos de nuestro SEÑOR. Necesitamos tener "puestos los ojos en JESÚS, el Autor y Consumador de la fe" (Hebreos 12.2a).

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